
Ahearn fue un dolor de cabeza para la defensa blanca (Foto: Club Estudiantes)
Sabía que con la mudanza (y sobretodo, con eso de tener que rendir cuentas en casa) el ritmo de las entradas iba a bajar… pero es que esto es demasiado. Que hace 24 horas que acabó el partido contra el Madrid y recién ahora lo estoy masticando. Ayer volvimos a caer contra los blancos en un Trofeo de la Comunidad, cerrando una pretemporada que no debemos olvidar a lo largo del curso que entra. Lo que hemos visto estas semanas nos ayudará a entender algunas cosas que se irán dando esta temporada… y a no entender otras tantas.
La derrota, desde luego, entraba en los planes de cualquiera: esto es baloncesto y sabes que puedes ganar o puedes perder. Sin embargo, ayer salimos desde el salto inicial a jugar, de tu a tu, con un conjunto candidato a todo como el Madrid. Ayer hicimos lo que tenemos que hacer en estas ocasiones: charlando con un compañero de prensa me comentó que en el club tienen claro que hay partidos en la primera vuelta que se pueden perder (principalmente los de los grandes), y yo eso no es que no lo contemple, sino que se me hace difícil mantenerlo como premisa.
Ayer le jugamos bien al Madrid y perdimos básicamente al entrar en las rotaciones (que nuestro banquillo no es el mismo que el de los blancos) en un partido de pretemporada, con un torneo en juego pero sin nada a la vista. Esos equipos grandes, ante los que se dice que “podemos perder”, tendrán un desgaste alto durante el año, y si vamos pensando en que igual no le podemos ganar no ganaremos ni esos ni los demás. Hay que salir a muerte contra los grandes, que pueden estar cansados, y aprovechar esa situación para ganar partidos que nosotros mismos no confiamos en ganar. Si no salimos desde ya con esa mentalidad, no haremos nada.

Suárez se fue hasta los doce puntos (Foto: Club Estudiantes)
Volviendo al partido de ayer, vimos un Estudiantes aguerrido, que salió a mover bastante bien la bola y, ante todo, a defender como es debido. Destacar a Blake (ayer mas presente frente a Bullock), el papel de Carlos o Pancho en la pintura frente al arsenal de aleros bajos de los blancos o el partido que se marcó Yannick sería sencillo, pero también hay que valorar un buen trabajo en lo técnico: se ve que Luis ha ido depurando el juego del equipo, ha resuelto algunas situaciones que veíamos complicadas (los problemas que tenía Oliver para subir la bola ante la presión, algunos fallos en las ayudas y demás) y, sobretodo, se ha apostado por pautas defensivas mas concretas. La zona que hicimos ayer en los primeros cuartos nos valdrá muchas ventajas conseguidas: es dificil que un equipo llegue de buenas a primeras y arranque a anotar triples.
Se acaba esta historia y el domingo arranca otra. El sábado, hablamos del Valencia Basket; pero antes, tocará hablar de otras…

