La victoria en el Nou Congost se pagaba muy cara: tanto, que había mas de uno y mas de dos que no confiaban en nuestras posibilidades. La política de “mirarse al espejo” (de la que hablamos ayer) requería ponerse en la situación del rival, entenderlo… y meterle en problemas en menos de 40 minutos es difícil: nosotros necesitamos ayer 45 para tumbarles definitivamente.
Un nuevo triunfo (y ya son tres) que nos coloca cerca de los puestos interesantes y, sobretodo, a cierta distancia de aquellos que suponen pasar apuros. Si, la Liga recién empieza y queda mucho por hacer… pero es lo que decíamos: si las dos primeras nos servían para sentirnos mejor, la de ayer fue para demostrar que podemos marcar un ritmo muy alto. Nos vimos en el espejo Manresa y nos hemos visto guapisimos, capaces de salir a comernos todo; así lo hicimos, marcando diferencias a lo largo del encuentro gracias a distintos factores.
La primera reacción (la de Blake) es importante para entender lo mucho que ha cambiado el juego del equipo en las últimas semanas. Muchos se acuerdan de como a Blake le costaba hacer su juego (basicamente tirar), que no conseguía ocasiones libradas y, sin ello, poco podía hacer. Ahora, uno le ve mucho mas rápido en el juego gracias a una buena dirección y jugadas bien planteadas: fijaros lo que cambia un jugador con algo de cabeza para plantear jugadas. La “cabeza” viene por la banda, si, pero también tiene su reflejo en la pista: el que para algunos era una sombra y había firmado un contrataco se muestra como lo que es, un base seguro que se limita a hacer su trabajo, sin grandes florituras. Albert ya avisó que, si no estaba para jugar, no sería titular: la honestidad es lo que tiene, que sirve para medir a la gente honesta y a la gente que le critica.
Al final, el cortocircuito funcionó: ni en mis mejores sueños pensaba que ibamos a capturar 45 rebotes (¡20 ofensivos!) o a plantearle un encuentro defensivo al equipo que mejor plantea la defensa en la ACB (que no “defiende mejor”: eso se lo dejamos al Barça). Si seguis las derrotas del Suzuki (como la que sufrieron en Murcia o la del Meridiano) todas han llegado al ponerle tope a sus aspiraciones ofensivas. Seguimos subiendo escalones en este aspecto del juego (pude ver un poco mas del partido del Fuenla y rectifico: se defendió bien) y esa es la clave a día de hoy para conocer nuestras aspiraciones reales. Ahora, la clave está en no quedarse como Narciso, admirando nuestra imagen sin nada mas que hacer. Este finde llega el Unicaja, algo difícil de analizar y para lo que hay tiempo.
PD: Hoy se disputa el Murcia-Obradoiro. Partido con morbo del que hablamos en SportYou.
