Once


Una instantánea para el recuerdo...

Una instantánea para el recuerdo...

Se cumplen 20 años de aquel fatídico accidente. Ya han pasado dos décadas desde aquella tarde de domingo rara:  tarde que muchos vivieron en agonía, desesperación, llanto, rabia y tristeza. Aquel tres de diciembre se acabó una vida y nació un mito.

Se han firmado montones de obituarios, columnas y recuerdos en torno a la alargada figura de Fernando Martín. Un tipo que venía de la natación y del balonmano, que cogía al principio la pelota como si fuera una naranja y que poco a poco fue puliendo su estilo para ser uno de los mejores de la historia. Un luchador como pocos que se partió el lomo con grandes de España, Europa y del mundo. Una bestia que formó parte de una de las mejores generaciones del baloncesto español y que tan poco duró. El recuerdo del acento en su camiseta de Portland (de toda aquella aventura me quedo con una instantánea: un guiño a Miqui Forniés -ahora jefe de prensa del Joventut-, de gira fotográfica en Estados Unidos), sus hostias con “Atomic Dog” Norris en aquellos derbys que paraban la circulación en Les Corts y la Castellana, la plata de Los Angeles… todo el mundo cita las mismas cuatro cosas, los mismos cuatro detalles o los cuatro momentos claves en su vida (el último es su trágica muerte), pero pocos piensan en esa etapa previa a toda la vorágine, a toda la parafernalia, a toda la leyenda.

Centrarse en la figura de Fernando Martín y decir que es uno de los mejores jugadores que jamás ha pasado por la disciplina colegial es decir una verdad y, a la vez, faltarle a la misma. Creo que nadie puede negar que Martín ha sido uno de los mejores y, a la vez, que ha sido uno mas de una larga tradición de gente que llegó a Magariños con poca experiencia o nulos conocimientos y que acabó marcando niveles muy altos. Fernando fue un “primus inter paris”, un adelantado a su tiempo que formó parte de grandes grupos de adelantados a sus correspondientes tiempos. Hoy día todo el mundo le tiene presente, todo el mundo le recuerda y, sobretodo, todo el mundo quiere recordar que puso su granito de arena en el nacimiento del mito.

Gonzalo Gomez Valcarcel firma en estos días una gran columna en Basket Confidencial hablando de aquellas tardes en el junior colegial, compartidas con Fernando y con otros tantos nombres conocidos por los aficionados de esta santa casa (como Jose Canales o Goñi). Ya sobre el final habla de homenajes y recuerdos: mientras que el Madrid retiró el dorsal 10, en casa se optó por seguir luciendo el 11. Herreros, Sergio Rodriguez o el propio Jayson Granger actualmente han llevado ese número… y creo que todo eso es el mejor homenaje que se le puede dar. Que se siga pensando en él cada vez que se ve a un chaval destacar luciendo ese dorsal (igual que verlos con el 13) y no que las memorias estén colgando del techo de un pabellón.

PD: Gran trabajo de los compañeros de TVE con su reportaje emitido ayer. Y lo mejor, lo han subido a Internet.

PD2: De las tropecientas reseñas de hoy, me quedo con esta.

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  1. #1 by Santi on December 10, 2009 - 8:15 pm

    a mí no me disgusta lo de que se retiren números de jugadores. No tiene que ser de modo gratuíto, pero no pasa ni media. Parece que en el Estu tenemos pánico a las “americanadas”…

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