Copa sin alcohol


Una imagen que lo dice todo: Fran Vázquez, MVP de la Copa, le pasó por encima a todos sus rivales

Una imagen que lo dice todo: Fran Vázquez, MVP de la Copa, le pasó por encima a todos sus rivales

Ya está, se acabó. Un año mas, la Copa del Rey llega a su fin y nos deja las mismas sensaciones que siempre: todavía esta fresca la escarcha que se acumula sobre Amorós y Perez Perez (como bien comentaba el viernes Jacobo Rivero en su blog: se ve que hasta Mateo Ramos pasó a pedir disculpas a la delegación colegial) y el champán corre en el vestuario azulgrana y ya queremos que arranque la siguiente. Es lo que tiene la Copa, que se nos hace corta a todos los que la hemos vivido y no hacemos mas que esperar la gran cita del próximo año para volver a vernos.

Vamos a lo que importaba hasta un par de minutos antes del último salto inicial, el baloncesto. Digo “importaba” porque, sencillamente, esta final no iba a tener mucha historia tras ver a  Barça y Real Madrid en los últimos días. Todavía habrá valientes en la afición blanca que salgan otra vez con la cantinela de que no se puede ganar una Copa jugando tres días seguidos cuando hoy han demostrado que todavía les falta rodaje para ponerse a la altura de los azulgranas. El mejor Madrid en dos décadas no puede con un Barça que es un equipazo, pero no es mejor que el que barrió la ACB y Europa en 2003, o que otros que durante los ochenta no tenían rival. Había dudas con respecto a los azulgranas viendo los partidos frente a Cajasol y Power Electronics, en los que los hombres de Xavi Pascual jugaron a un nivel inferior al habitual: las Copas se pueden jugar con la primera metida y pisando poco el acelerador, pero siempre que se sepa que al final no te faltará acierto para cerrar tu pase. El Madrid, en cambio, lo dio todo en cuartos y semis para llevarse triunfos ante el DKV Joventut y el Caja Laboral: los blancos solamente batieron por ocho tantos a la Penya con los verdinegros negados en el tiro exterior; uno o dos triples hubiesen cambiado la historia para el Madrid en cuartos (las semis fueron otra historia, con un Madrid superior, que no necesitó mucho para barrer al Baskonia). Todos sabemos que llevarse la Copa implica estar bien los tres días: los dos equipos estuvieron bien… pero cada cual a su nivel.

En cuanto al resto de participantes, hay clases y clases: el Joventut estuvo presente a pesar de sus fallos y poco les faltó a Sito Alonso y los suyos para plantarse en semis; lo mismo le ocurrió a un Power Electronics que está aprendiendo a convivir con el resto de la plebe ACB y que puede hacer grandes cosas si se mantiene en su línea austera pero trabajando con cabeza. A Bizkaia Bilbao Basket y a Cajasol la Copa les llegó en un momento complicado y, a pesar de las rachas, les quedaba mucho camino antes de afrontar citas mas importantes. Lo que pasó con el Caja Laboral no es otra cosa que ley de vida: los años pasan, las lesiones llegan y el nivel se mantiene… pero los demás también crecen. Dusko Ivanovic tendrá que mirar un poco mas por su equipo en el futuro. Y del Asefa Estudiantes, que decir: estuvimos ahí, luchamos y no llegamos. Nos vino bien jugar esta Copa para pensar en lo mucho que podemos hacer si nos lo proponemos. Hay que seguir luchando.

Me he pasado cuatro días intentando explicarle a mi novia que la Copa es emoción y sorpresas… y la verdad, es que me lo han puesto dificil. No hubo chispa, tuvo menos gracia que una clara sin alcohol como las que se toma el buen Pedro Bonofiglio. Queremos que llegue la del año que viene para ver algún momento interesante, no nos engañemos.

Esta semana volvemos a la realidad. A pensar en el Valladolid…

PD: Enhorabuena a los foreros que con el LaLefa Estudiantes se llevaron el Memorial Amanda Castell. Unos cracks!!

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