Ataque Princeton: El negocio del rumor


Imaginense la situación: sala de reuniones de la central de Nike, con la foto de Phil Knight presidiendo la mesa. A los pies del caballo, responsables de marketing y relaciones públicas de la compañía, todos poniendo sobre el tapete ideas para el próximo curso; para otros queda el diseño, la tecnología o la utilidad de lo producido, aquí lo único que vale es que la estrategia comercial planteada llegue a buen puerto. Decíamos que allí están todos los responsables de marketing pensando en un hombre en concreto: LeBron es la gran perla de la marca, el jugador con mejor contrato publicitario de la compañía y el que genera, a día de hoy, mas dudas. Hay noticias del departamento de diseño, que ya tiene las bases del próximo modelo del jugador de los Cavs en su fase final; un prodigio de la tecnología del calzado, que va camino de las fábricas… pero existe un problema. “Nos falta un colorway, chicos” comenta el máximo responsable.

Claro, jugarsela ahora a hacer miles de pares en un color cuando no se sabe a que lugar irá LeBron es demasiado arriesgado, incluso para Nike (que hace modelos de All-Star para jugadores que no lo juegan y llega a comercializarlos). A expensas del lanzamiento del nuevo modelo, hay que generar beneficios a corto plazo… ¿Que hacer? Alguno de ellos (seguro que iba engominado, llevaba camisa a rayas y una corbata horrible: no me la juego demasiado) soltó la perla. Como veréis a continuación, seguro que fue aplaudida por todos: ya se comercializa en China el “Rumor Pack” de las LeBron VII Low.

La prueba del delito: cuatro colorways distintos para cuatro destinos peculiares

La prueba del delito: cuatro colorways distintos para cuatro destinos peculiares

Los cuatro colores tienen tela: claramente las azules son una referencia knickerbocker, el gran interesado a hacerse con el “Elegido”; las grises aluden al hermano pobre del estado, los Nets, aunque la relación entre el jugador y Jay-Z las convertirían en unos zapatitos de cristal que la Cenicienta de New Jersey se calzaría para acudir al gran baile. Y para cerrar el pack, dos curiosidades: Cleveland Browns (si, LeBron ya dijo que jugaría al futbol americano si no encontraba nada que le llenara) y los colores del CSKA de Moscú (que llegó a “tocar” a James hace unos años, o eso pretendieron que nos creyeramos). Cuatro pares de deportivas que nos permiten reflexionar alrededor de todo este negocio.

Todavía falta para que llegue la hora del rumor: con el mercado NBA cerrado hasta agosto y una ACB bastante tranquila (sin lesiones, sin grandes fracasos que requieran grandes movimientos ni nada parecido), todo rumor se reduce a algún nombre perteneciente al Efes Pilsen, pero poco falta para que unos y otros se dejen impresionar por los nombres que pueden llegar a sus oídos. El caso es que, para que todo eso llegue, ha de pasar primero por los dedos de aquellos que transmiten las buenas nuevas. Jamás he guardado relación con agentes, representantes o personas que tuvieran en sus manos los destinos de jugadores importantes: lo que veo cada verano es lo que provoca que mantenga esa línea de trabajo que me lleva a tocarlos cuando los temas están realmente avanzados y siempre es para hacer referencia a bailes de cifras o para hablar directamente con sus representados. Me mantengo fiel a esta política y, aunque me entere segundos mas tarde de todo, soy feliz.

Pelekanos sonríe, Miralles también... pero el agente se partía el culo

Pelekanos sonríe, Miralles también... pero el agente se partía el culo

Hago referencia al tema de los segundos porque no hay que engañarse mas. Muchos de los que hacen buenas migas con los agentes son aquellos que buscan tener, en el segundo cero, el rumor más esperado. Les ves a veces fardando de estos asuntos, anticipandose a todos con nombres menores y pendientes de cualquier operación, por mínima que sea. Hablan de todo ello porque existe un interés generado alrededor de esos traspasos… ¿no? Pues igual no: la noticia de que tal jugador menor llega a tal equipo menor siempre requiere publicidad, requiere una inversión en marketing que se soluciona a cambio de un par de rumores a futuro. No faltan periodistas que quieran hacerse eco de ese evento futuro y a los que no les importe comerse tres o cuatro Pelekanos a cambio de un Papadopoulos (y tampoco es que sean tan contundentes esos traspasos “grandes”).

Es algo que no va a cambiar: los intereses de cada uno van por delante frente a estos actos. El caso es que, por delante de todo este interés siempre hay negocio, algo de lo que están pendientes los agentes porque ese traspaso supone un cheque fresco. ¿Que ganan los periodistas que sueltan los rumores? Si por cada una de estas cobraran se podría entender, o si el rumor les hiciera vender mas, todavía. El caso es que el crecimiento del mundo de la rumorología se ha experimentado en la Red, y allí es donde encontramos a mas cronistas de esta especie. ¿Sirve de algo subir en lecturas a base de nombres menores?, ¿Sirve de algo dejarse comprar porque puede salir una operación rompedora?

Todo esto es exactamente igual que lo lanzado por Nike: tomarse en serio esos cuatro pares de zapatillas sería como caer en el juego de los agentes en busca de repercusión. El caso es que, mientras que en el primer caso el producto que se usa (y luego se tira) se publicita a través de un canal, en el otro es el canal lo que se desecha cuando ya no se necesita. A mi me gustan las del CSKA.

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