Ataque Princeton: Encontrando los papeles


Hace un par de semanas que me interesaba tocar un tema realmente chulo. Cuando surgió la posibilidad, había otros asuntos que comentar… y cuando pude hacerlo, no lo recordaba. Menos mal que el señor Javier Mouriz llegó para traer los recuerdos a mi mente. Hoy toca hablar ni mas ni menos que de como se toman, a un lado o al otro de los Pirineos, el tema de las nacionalizaciones.

Todo este tema surge debido a que la LNB francesa ha aprobado, de cara al curso 2010/11, la incorporación del concepto “Home-Grown Player” a la configuración de sus equipos. Haciendo un breve resumen, el HGP sería el jugador de cualquier nacionalidad que, entre los 12 y 21 años, haya contado con licencia de la Federación Francesa durante cuatro temporadas. Esta nueva normativa (que ya se aplica de manera similar en diversos países en ámbitos como el fútbol) busca, en definitiva, que los gastos que los clubes realizan en traerse chavales de todo el mundo con grandes condiciones para el deporte no sean a fondo perdido. Si nos paramos a mirar la realidad de las canteras en los últimos años (creo que no citar el ejemplo de Estudiantes, siendo este un blog colegial, sería un delito), lo que vemos es que cada vez es más común encontrar a jugadores de allende las fronteras que llegan aquí para madurar como jugadores después de ser absolutamente dominantes en sus países de origen (o aquellos que llegan sin saber jugar y que aquí se convierten, en un par de años, en hombres válidos para un primer equipo). Su trabajo, junto con el de los canteranos de toda la vida, es lo que da títulos en categorías inferiores, lo que justifica en primera instancia esa “inversión”.

Aquí, los cupos de las grandes Ligas europeas

Aquí, los cupos de las grandes Ligas europeas

El límite llega, en Francia y en España, cuando se pasa a la faceta profesional. Jugarsela con canteranos siempre es una apuesta importante, aunque los directores deportivos y responsables de equipos son precisamente quienes mejor saben por quien están apostando. El problema de estas políticas, del apostar por grandes potencias que llegan de fuera, es que en algún momento te encontrarás con impedimentos del tipo “nacionalidad” u “origen” que te impidan apostar por ellos. Siempre se da con alguna normativa proteccionista que limita la entrada de extracomunitarios a las primeras plantillas o aquellas que obligan a contar con un cierto número de jugadores originarios de ese país. Con respecto a este tema, la nueva propuesta francesa (cambiar el concepto “nacional” de sus cupos por el de “HGP” y ampliar el número de plazas reservadas a este fin) marca un camino que podría seguirse, que es una gran propuesta y que cumple con su objetivo primigenio: justificar el gasto de criar a un chaval extranjero en un equipo. Pero no vale de nada.

Miremos a Francia por un momento. Pensemos en todas las grandes estrellas que el basket galo ha sacado en los últimos ocho o diez años. Tony Parker, Mickael Gelabale, Boris Diaw, Rony Turiaf, los Pietrus (y sin contar con jugadores de una segunda fila que están en NBA como Petro, Mahinmi o Diawara)… todos cumplen con la misma premisa: son franceses. Me da igual si son nacidos en Francia de padres extranjeros, si crecieron en Guadalupe y a los 14 se marcharon al INSEP; todos ellos cuentan con una nacionalidad francesa que les ha permitido jugar a primer nivel en su país, evitando quedarse atrás por problemas de nacionalidad. Así crecieron, ganaron confianza y se consolidaron como parte de la élite de su país. Podrían haber apostado por cualquiera, pero ellos llegaron mas lejos por ser franceses. En España, de un tiempo a esta parte, hemos visto como algunos de esos grandes talentos exportados han saltado a la ACB: sin citar a los casos colegiales (que ya les conocemos y les hemos tratado), ahí están Freeland, Norel o Eyenga. Chicos de buen nivel que destacan por su calidad, por su trabajo y por su compromiso.

Son de fuera, pero son de aqui...

Son de fuera, pero son de aqui...

Ahí está la clave: los casos citados son un ejemplo de apuesta real por la cantera, me da igual si de aquí o de allá. Cuando un jugador te importa de verdad, cuando crees que es capaz de marcar diferencias y de hacerlo bien en un primer equipo ACB no te la juegas, porque confiar en un jugador jóven y comprometido no es jugarsela. La Penya salió este año con Christian Eyenga de extracomunitario, y ahora con Pepu el congoleño está jugando a las mil maravillas. La apuesta de los colegiales con Clark, Driesen y Granger llega después de años de estos tres mandando en categorías inferiores, poniendo contra las cuerdas a jugadores de otras canteras nacidos aquí y en la China. No necesitas artilugios legales para apostar por jugadores de verdad.

Todavía hay gente que piensa distinto. Todavía hay gente que necesita ver un DNI sin una X delante para justificar una apuesta. Hace poco, Nikola Mirotic recibía la nacionalidad española de manera express, sin esperar los años correspondientes de residencia, por “sus grandes cualidades para destacar en este deporte y puede contribuir a elevar el potencial de la selección española”. Me gustaría ver a Mirotic triunfar en España, a decir verdad. Me gustaría ver a Mirotic triunfar en un equipo que apueste por él. Que apueste por un gran jugador y no por un papel que le permita cumplir con un cupo.

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