
Cada vez hay mas clientes en la cafetería favorita de la plantilla blanca...
Nuestro próximo rival ha caído. Nuestro gran rival ha caído. Nuestro rival ha caído. El Real Madrid, equipo al que nos mediremos esta semana en un encuentro más de nuestra serie histórica, ha caído en la máxima competición europea. Su eliminación en la Euroliga nos puede joder (mas de uno y mas de dos querían que llegasen cansados y pensando en Europa, aunque Dani Clark sostenga su teoría), pero también nos deja señas de como están las cosas al otro lado de Raimundo Fernandez Villaverde.
Messina y su proyecto están tocados. Muy tocados. No voy a hablar de excusas, de que si es un bloque recién montado o de que se necesitan años para cerrar un buen proyecto (porque de eso ya hablamos meses atrás, cuando la llegada de Ante Tomic)… voy a hablar de recursos. Las excusas, las justificaciones y las veces que la abuela se pueda dar al vicio del tabaco son algo común y eterno: las excusas nunca se agotan, siempre aparecen en forma de jugador lesionado, de fallo puntual en un encuentro o de poca inversión. Los recursos tácticos y técnicos, en cambio, tienen límites: aunque hablemos de una de las cabezas mejor montadas del basket FIBA, los recursos que puede aplicar Messina a este Madrid se agotan, se desgastan poco a poco a medida que necesita imponerse ante un único rival.Messina y el Madrid gastan balas porque han de hacerlo, pero están vaciando el cargador con un solo equipo. El cruce en Liga y la final copera sirvieron para demostrar que el Barça era físicamente superior, que Pete Mickeal podía marcar diferencias (tantas como para que, en Liga, se probara a Vladimir Dasic de “anti-Pete”) y que pocas estrategias podían plantearse. Todas esas estrategias y alternativas se guardaron, sabiamente, para las grandes ocasiones… pero se gastaron en mayor medida en estos cruces.
El Madrid lo probó todo: llevó a los culés a su terreno de juego en los dos primeros encuentros y pudo sacarles una victoria gracias a un planteamiento rácano, de juego corto y efectivo. El tempo que Messina le dio a los encuentros del Palau sirvió para que, en los dos siguientes partidos, vieramos a un Barça mucho más ágil, moviéndose a una velocidad mucho más alta e imponiendo una vez mas su impronta. La táctica defensiva (y sus principales actores: Kaukenas y Lavrinovic) quedaban a un lado, y ayer se pasaba a un plano mucho más ofensivo: siempre con Tomic como estilete (daba igual que se impusiera con facilidad como si Fran Vázquez le pusiera tope en todo momento), se iban probando alternativas: Llull de titular, Bullock y Felipe como revulsivos (defenestrados minutos mas tarde), Velickovic de tres (quizás el recurso más reclamado desde que volviera Reyes, quizás la única manera de atacar a Mickeal)… todos los cartuchos quemados en unos cuartos de Euroliga.
Poco queda (pienso yo al menos) para una hipotética final ACB entre los dos equipos mas fuertes. El Madrid no bajará el pistón en las jornadas que quedan y no perderá esa segunda plaza frente al Caja Laboral; se volverán a ver las caras, con las mismas balas y las mismas armas. Habrá que ver si las pistolas blancas están calientes, aunque tiene pinta de que están sobrecalentadas.



#1 by Lucas on April 2, 2010 - 3:46 pm
Muy interesante el análisis. Vamos a ver que argumentos le quedan al Real ante la superioridad del Barcelona.
Un abrazo!