No se si me voy a buscar enemigos con esta entrada, pero aún así me voy a por ella. Me toca hablar de una figura tan importante, tan determinante y tan omnipresente en la NBA actual que, como debe de ser, pasa absolutamente desapercibida. El caso de William Wesley (o simplemente Wes, que es el nombre que todo el mundo pronuncia) es digno de estudio para cualquier persona: no solo para los aficionados del baloncesto o para los siempre curiosos informadores, sino para cualquier persona que busque el éxito sin hacer prácticamente nada.
Después de haberme documentado en relación al tema (sirva de precedente este artículo publicado hace un par de años en la versión norteamericana de GQ, obra de Alex French: quizás el más completo y el que mejor puede meteros en situación), Wesley no trabaja para nadie. ¿Podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que este hombre esté bajo el ala de Leon Rose, de Nike, de la marca Jordan o de cualquier otro conglomerado con intereses en la Liga? Yo creo que no. ¿Podemos afirmar, del mismo modo, lo contrario? Tampoco. Todo lo que rodea de verdad a Wesley, obviamente, está cubierto de cierto misterio: todas las personas que le han seguido de verdad han llegado a la conclusión de que Wesley actúa como “enlace” entre unos y otros. Sabe a quien llamar para conseguir un acuerdo con marcas de zapatillas, controla cada movimiento de buenos prospectos para anticiparse a ellos. Él puede acercarse a los jugadores de instituto o de universidad porque no trabaja para franquicia alguna. Podemos pensar de Wesley de esta manera, podemos resumir todo ese trabajo en una sola palabra (enlace… o si queremos en dos, relaciones públicas), o podemos mirar desde varias perspectivas su labor. Podemos pensar poco y dejarlo resuelto en un pispas… o podemos (que es lo que haremos) ver a Wesley desde fuera hacia adentro, y desde dentro hacia afuera.

A quien conocería Wesley en McFarlane para que sacaran esta figura...
Pensemos en el primer círculo de influencia de William Wesley: la familia Wagner. Wilt (el padre) pasó sin pena ni gloria por la NBA y solamente los problemas físicos de Dajuan evitaron que el joven base siguiera creciendo al lado de LeBron James. Tanto en un caso como en el otro, Wesley estuvo allí en el apogeo de ambos: lo que debemos identificar son ambas situaciones en una escala temporal, en un período de tiempo en el que Wesley evoluciona. Wagner padre juega únicamente un par de años en la NBA, pero ese tiempo es suficiente para que Wes establezca contacto con algunas personas muy importantes; en 1991, los caminos de Wesley y Wagner se separan, y mientras el jugador se marcha a Israel (donde su carrera continuó), el “Señor Lobo” de la NBA continúa creciendo. Cuando Wagner hijo explota anotando 100 puntos en un partido en High School, Wesley estaba allí. Pero “Wes” ya no era ese tipo amigo de papá que estaba colgado del famoso: no, ahora Wesley era la persona que llevaba a Dajuan de un lado al otro para conocer a los famosos. Es quien le sube a la habitación de Shaquille O’Neal horas antes del Three-peat para que el gigantón trate de tu a la estrella de instituto. Es quien pasea de un lado al otro a un recién llegado Leandro Barbosa y le pone con Jay-Z al teléfono. A partir de ese momento, la perspectiva del “contactado” por Wes cambia: “¿como se va a aprovechar de mi este tipo si me está presentando a gente famosa?, ¿de que se va a aprovechar si yo soy un don nadie?“. Esa es la visión que se tiene de Wesley desde fuera hacia adentro. Toda esa gente ve a William como una persona que forma parte de diferentes círculos, que conoce a gente que conoce a su vez a mas gente y que siempre tiene un contacto allí donde lo necesita. En esos círculos hay gente en un nivel (la NBA) al que muchos aspiran llegar… y si la tradición popular es clara y cierta, los que van a Roma acaban haciendo lo mismo que los romanos. Wesley te introduce en este mundo, te lleva de la mano a ver como funcionan las cosas en el “American Way of Life” que permite a las grandes estrellas vivir tal como lo hacen. Y terminan entrando.
Ahora, hay una perspectiva nueva en tanto esas personas entran en el circulo de Wes: lo que ven desde dentro. Lo que se ve desde dentro mola, porque a todo el mundo le gusta verse entre los mejores y codearse con quien mola; ¿Quien quiere verse fuera entonces? La situación en la que se encuentra la gente que está con Wesley no es mala porque tienen todo a su alcance, el contacto con unos y otros. ¿Se puede vivir fuera del area de influencia de Wesley? Esto si que resulta un poco mas complicado. Leeros este artículo que publica Henry Abbott y pensad en quienes pagan las comidas, los viajes, los conciertos… todo esto lo hace gente que pretende mantener la “amistad” y la “complicidad” de Wesley. Pagar una comida a unos prospectos NBA no cuesta nada si, mas tarde, te pueden ayudar a la hora de conseguir un buen contrato de suministro de material deportivo. De favores vive Wesley, y de favores viven los demás.

Sin ser parte de ninguna franquicia, el Draft también tiene su bendición...o su condena.
¿Como sigue este hombre, tras muchos años metido en el negocio, en la cresta de la ola? Esto es un tema lógico si lo pensamos, pero cuesta verlo de buenas a primeras. Antes de que las grandes estrellas actuales de la Liga hubo otras, y en el futuro nuevos jugadores llegarán. Wesley estará allí cuando los niños que hoy juegan en pabellones de colegio salten a la Liga tal y como estuvo cerca de los que hoy dominan el juego. Sin embargo, lo que hace este hombre es algo que no necesita esfuerzo alguno. La posición de estos dentro de la esfera laboral en la que están entrando no hace mas que reforzarse sin que la aparición del gran RR.PP. del basket mundial se de: ser amigo de William Wesley no asegura un buen puesto en el Draft ni el mejor contrato de zapatillas, lo asegura lo que se ha hecho durante años en las pistas. En esa época en la que Wesley no te conocía. No pretendemos aquí que todo esto cambie, ya que nuestro grado de influencia es nulo: de mucha gente depende que el nombre de WorldWide Wes pase desapercibido. Pero cuando algo se desconoce, poco se puede hacer: mientras mas desapercibido pase, mejor para su negocio.


