Santiago fue la última parada de una Liga Regular… una LR que ya calificaremos cuando acabe la temporada del Asefa Estudiantes (es decir, la del equipo: el análisis del global llegará pronto). La plaza del Obradoiro, el Fontes do Sar, acogió un partido que no tuvo por momentos historia alguna para nosotros a pesar de la trascendencia que tenía. La victoria era el objetivo, la carambola el deseo y la esperanza estaba puesta en el cruce; ahora, después de un partido ganado por oficio, toca pensar en lo que se nos viene por delante.
Hablemos del partido, de la cita de ayer. Como ya dijimos, todo pasaba por ganar al Xacobeo Blu:Sens y esperar una carambola rara que me hizo pasarme la mañana a caballo entre Santiago, Málaga (a cinco metros de mi pantalla en la ACB) y la jornada virtual de Sevilla (que me parece triste que, habiendo dos partidos importantes de dos conjuntos andaluces, y uno en el que se resolvía tanto como el Cajasol-GranCa, C2A no haya realizado un despliegue aún mayor ofreciendo, a la tele canaria, la señal del partido a cambio de los costes de realización… pero de que me quejo, si se iba a dar el Madrid-Manresa en TeleMadrid). Momentos que nos llevaban de arriba a abajo, pasando de ser quintos a octavos por dos puntos… ¿Que sentido tenía esto? Pues ninguno, el mismo que nuestro juego defensivo durante casi 30 minutos de partido. Cierto es que enfrente había un equipo que quería gustarse y gustarle a un público entregado en su última comparecencia en la ACB (se viene un duro invierno en el verano para los gallegos), pero al Estu le faltó criterio durante gran parte del encuentro: nadie se encontró cómodo frente a gente como Stanic, Pasalic o Djedovic (no hablo de catacracks de esto, sino jugadores de un equipo que aspira a salvarse) y solamente un arreón final de todo el bloque sirvió para que los nuestros aseguraran la séptima plaza. A la calidad de Germán y Nik y al buen hacer de Jayson en la segunda parte se le unió un punto de intensidad defensiva que Luis reclamó durante todo el partido: apretando un poquito mas, el tema hubiese estado cerrado desde hacía mucho antes.
Me gusta que lleguemos así a la última jornada: en primer lugar, sabiendo que nada es fácil y que mucho hay que remar para sacar los partidos importantes adelante. Segundo, porque las rotaciones van teniendo una razón de ser y todo el equipo juega un papel al que cada jugador se adapta a las mil maravillas. Y tercero, porque veo a la gente con tantas ganas después de dos años sufriendo que, la verdad, han sido largos. Los roles se van asumiendo y con eso ha luchado Casimiro durante todo el año: llegando a la recta final, volvemos a ver al Popovic de la garra y los diez puntitos a base de casta, al Jasen del rebote peleado y la carrera a todo trapo, al Granger del final del año pasado y, sobretodo, a un escolta que disfruta con los momentos decisivos. Si a eso le sumamos la mejor versión de Germán, el buen hacer de Albert, el mejor Carlos que hemos visto, nuestro Pinone 2.0 y el buen hacer de los chavales en el tiempo que juegan, no habrá quien nos pare.
Nos toca un rival difícil, que pudo hacer mucho en la jornada de ayer pero prefirió elegirnos a nosotros. Si podéis, fijaros la recta final del partido del Baskonia porque es acojonante ver como se dejaron llevar los hombres de Dusko Ivanovic… y el propio montenegrino. Eso y la magia de Tariq Kirksay (un tipo de Nueva York que es francés y que dentro de poco será de Triana visto lo visto) nos dejan séptimos después de un año raro que, como he dicho, ya comentaremos.
PD: Al final, los horarios han impedido que entrevistemos a Pepu. La gente de comunicación del Joventut se lo curró pero los tiempos rompen esquemas. Ya la haremos en otro momento.


