Final ACB (I): Como un servidor…


… el Barça pierde en las distancias cortas.

Arrancó la final ACB, un cierre a una temporada muy pero que muy positiva para el baloncesto español: antes de que arrancara el curso, se hablaba de lo mucho que golpearía la crisis económica a un deporte que vive “de prestado” y este año, contra todo pronóstico, se ha aguantó la embestida. Todavía queda un buen rato para que arranque el próximo curso (que es donde se dice que será mas duro) pero algo se confirma: la crisis se superó pero a las mas altas instancias llegan los que mas pasta meten. No es secreto ni algo que no se vea habitualmente, es una de las particularidades de esta competición y, mientras sea así, así serán las finales de esta Liga ACB que vienen contando con uno de los dos candidatos al título (Barça y Baskonia) desde hace ya bastante tiempo.

El caso es que ayer Barça y Baskonia se vieron las caras una vez mas: enemigos íntimos, sabedores de que hacer para tumbar al rival (no en vano el Barça ha sido el equipo que rompió la racha casera del Baskonia, mientras que los vitorianos son el último equipo que ha batido al Barça en Liga ACB) y que ayer se aplicaron al máximo por ofrecer un juego que algunos calificaron como frenético. Si, se puede decir que por momentos el ritmo fue alto y las alternancias en el marcador venían de la mano de buenos minutos… pero hombre, un marcador de 58 a 63 tras cuarenta minutos de juego y con unas estadísticas mas o menos normales (si, el 40% de promedio en tiros de dos no es muy positivo… pero que en un partido ACB se pierdan 20 balones entre los dos equipos si que es noticia cuando hay equipos que en LR pierden 17 o 18) no es de los que auguran una final bonita de ver.

Mas allá de esto, quiero quedarme con lo positivo de lo que vimos ayer: ya le tenemos cogido el punto al Barça. Se ha hablado mucho de lo imparable que es este equipo, de “lo que ha hecho crecer Xavi Pascual a algunos jugadores” (si, es un WTF? en toda regla) o de como frenar a dos equipos hechos para anotar y crear juego (el Barça titular y los del banquillo). Pues bien, todos los partidos que ha perdido el Barça en condiciones normales (salvo frente al Lagun Aro en Donosti: un encuentro totalmente intrascendente, jugado con suplentes y sin Navarro) se han movido en diferencias ínfimas. De uno frente a Partizan y GranCa, de dos frente al Power y de siete contra el Madrid en el Palau: es mas, quien ha querido sacarle de la pista (como el CSKA en semis de Euroliga) lo ha hecho buscando un tanteador ajustado y a pocos puntos. Ayer faltó pericia, aunque parezca mentira, para afrontar unos últimos minutos en los que Marcelinho superó a Lakovic (elegido por delante de Ricky, en un partido gris del base del Masnou) y en los que la propia inercia del juego baskonista acabó decantando la balanza a favor del equipo de Dusko Ivanovic (al que hoy nadie critica ni pide su dimisión… igual que nadie va hoy con la camiseta de los Lakers).

Mañana sábado a las 6 de la tarde llega la prueba de fuego para tres: el Baskonia, a mantener la línea; el Barça, a recuperar sensaciones… y la ACB, a sobrevivir a una final en pleno Mundial.

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