Ataque Princeton
BIPOLARES
Hay algo que me entretiene del deporte mas de cualquier otra cosa que me haya interesado en mi vida (que he tenido otros intereses, ¿eh?) es el hecho de que jamás dejas de aprender y de conocer cosas. Lo que mas admiro de la investigación deportiva es que no solo puedes mirar hacia atrás y a lo actual, sino que también puedes hacerlo hacia el futuro. Puedo preveer que un acontecimiento político vaya a cambiar radicalmente una política social, la actitud de una población o una inversión económica en un período corto de tiempo, pero no se si dentro de 20 años ese momento sacará todo de lugar. Con el deporte, en cambio, todo es mas fácil: salvo que caiga lesionado o lo deje antes, el que está predestinado a liarla en este mundo la termina liando. También se que tipo de acontecimientos deportivos o que decisiones rompen una historia tanto a mejor como a peor.
Hay quienes piensan que su deporte puede ir para adelante con determinadas ideas y apuestan por ponerlas en práctica. Otros se conforman con pensar como innovar un poco y seguir chino-chano, chupando del bote. No voy a dar nombres porque todo el mundo tendrá los suyos… pero hoy quiero hablar de una idea extendida en el mundo del deporte y que se ha ido alimentando últimamente. Es la teoría de la estabilidad hegemónica, desarrollado por Krasner y Kindleberger: básicamente, lo que sostienen es que se necesitan estados hegemónicos para garantizar el orden económico mundial. Sin una cabeza visible, sin alguien que marque las reglas del juego y además sea el dueño del balón, todo se desploma. La clave está en el obtener beneficio sin que los estados tengan que asumir ningún coste. En el deporte mundial esto se lleva a la práctica de diversas maneras, pero en España vamos viendo como algunos pretenden llevar a las primeras planas y a las cabezas del público esta teoría. Que el parroquiano del bar comulgue con esta milonga es comprensible debido al bombardeo constante y al hecho de que por lo general esta idea siempre tiene como protagonista a su equipo preferido… pero que un deportista se ponga de ese lado resulta curioso. Ayer leía una entrevista de Palco Deportivo en la que Albert Rocas (jugador de balonmano del Barça) decía que “sería muy bueno para el balonmano una rivalidad Barça-Madrid”, poniendo como ejemplo a la que viviremos la próxima semana en baloncesto. Cerraba su intervención con un “a todos nos alegraría este empujón a la liga”. Pensemos de verdad en lo que dice Rocas y luego miremos los datos.
Rocas no pide un rival hegemónico en el balonmano porque ese rival ya existe. A día de hoy, la mayoría de partidos de la ASOBAL valen poco porque si no aparece un Portland, un Ademar o un Valladolid para cambiar las tornas la hegemonía se resuelve en los Barça-Ciudad Real. Lo mismo ocurría hace ya mucho tiempo en el baloncesto, cuando los duelos importantes eran los Barça-Madrid que marcaban quien se llevaba el título. El deporte que pone como ejemplo Rocas ha cambiado en estos años y desde que existe la ACB el palmarés hay mas equipos que se han alzado con el título de campeón (no una barbaridad pero mas que el duo y dos entorchados de la Penya), pero lo singular es el hecho de que siempre hay mas equipos. El baloncesto ha ido dando en estos años nuevos modelos y conjuntos que aparecen de vez en cuando a hacer saltar los cánones y a sorprender: a todos nos emocionan cuadros como el Iurbentia de Marcelinho, Recker, Rancik y compañía, el Caja San Fernando de Turner, el Manresa de Creus o volviendo a nuestros días el Fuenlabrada que cada año se renueva con gente con ganas de brillar. La hegemonía deportiva siempre está cuestionada por un grupo de rebeldes o por equipos que hacen saltar la banca con una jornada mágica frente a un grande medio empanado. Es lo bonito. Es lo que nos gusta ver y son las historias que nos apetece protagonizar y contar. Por eso no entendemos a Rocas cuando pide un rival hegemónico.
Pero volvemos a la realidad. Abandonamos el imaginario del deporte y pensamos con la cabeza. La hegemonía que pide Rocas es la primigenia, la que no han transformado los grandes medios de comunicación orientados al deporte. Es la economía, idiotas. La ASOBAL sobrevive, como la mayoría de los deportes en este país, gracias a la apuesta de patrocinadores de mercados internos, administraciones públicas y contratos televisivos. El interés mediático se lo lleva la Liga de Campeones y, salvo en las autonómicas, su pico de repercusión llega con canales temáticos. Es lo mismo que le está pasando al baloncesto español salvo por una clara diferencia: esta semana abandonaremos TDP y las autonómicas para saltar a La1 para un duelo, el Barça-Madrid. Un club que ostenta la hegemonía deportiva y otro que, a pesar de sus altibajos, aspira a tenerla… pero no hay dudas de que ambos conjuntos tienen en sus manos la maquina de hacer dinero. Son los únicos dos clubes sin preocupación alguna por presentar déficit. Son los únicos que no miran la relación calidad/precio a la hora de hacerse con un refuerzo. Son los que hacen el movimiento que puede servirle a un equipo para salvar una temporada, no sobre el parquet sino sobre las cuentas. Son los que hacen que la maquinaria camine… aunque no nos termine de gustar.
No veo mal que Televisión Española se sirva de una rivalidad clásica, historica y política para subir audiencias (mas bien atraer la atención: dudo que el baloncesto haga una cifra cercana al 15,7% de share medio que hizo la cadena en noviembre) porque es un argumento válido en el panorama audiovisual: si Mediapro optó por mover un clásico futbolístico y copar audiencias un lunes no hay nada de malo en buscar la misma estrategia. Del mismo modo, nada veo de malo que mis compañeros de ACB.com lleven tiempo preparando contenidos y desarrollando temas vinculados al partido. Saben que las gallinas de los huevos de oro atraen la atención de todos los aficionados aunque luego el Barça se meriende al Madrid como viene siendo habitual. El problema viene después: aquí no hablo de mis compañeros, sino de Televisión Española. Propietaria de unos derechos que explota poco, a los que no da repercusión en sus informativos y a los que va quitando capacidad de crecer. Los que mueven unidades, cámaras propias y reporteros a un Masters de Tenis pero que obligan a los narradores a retransmitir desde plató porque sale caro moverles. Los que prepararán un despliegue monstruoso para el Clásico, pero que se olvidarán que el domingo hay que volver a trabajar. A los que apuestan por el baloncesto pero después dicen “si te he visto no me acuerdo”. Ese es el tipo de bipolaridad que algunos piden y a la que algunos aspiran. Eso es ser bipolar de verdad.



#1 by ShAkEr on March 31, 2010 - 9:52 am
Comentario a “Encontrando los papeles”.
El problema es que en España existe un sindicato, la ABP, que defiende sólo a los jugadores de determinada nacionalidad; es cómo si CCOO y UGT no defendiera a los trabajadores foráneos.
#2 by martin on April 24, 2010 - 10:21 pm
si, si… no te esfuerces explicándolo, un anarcocapitalista debe ser un tio tal como Tetsuya Ishikawa… Eso si, luego cuando les va mal, son los primeros que piden ayuda del Estado para que carge con sus pérdidas y se las pagemos entre todos… ¿no?..
#3 by Silva on June 24, 2010 - 1:42 am
El problema es que en España existe un sindicato, la ABP, que defiende sólo a los jugadores de determinada nacionalidad; es cómo si CCOO y UGT no defendiera a los trabajadores foráneos.
+1